Las mudanzas son una de las principales causas de estrés agudo en gatos, porque alteran de golpe su territorio, sus olores de referencia y sus rutinas.
Dos semanas antes, es buena idea ir acostumbrando a tu gato a las cajas y el ruido del embalaje, manteniendo en todo momento sus rutinas de comida y juego intactas.
El día de la mudanza, lo más seguro es aislar a tu gato en una habitación tranquila con su arenero, agua y comida, lejos del trajín de las cajas y las puertas abiertas.
En el nuevo hogar, introduce a tu gato en una sola habitación al principio, con sus objetos ya impregnados de su olor (cama, rascador, juguetes), y ve ampliando su acceso al resto de la casa de forma progresiva durante las semanas siguientes.